De pronto, el cielo emitió un crujido ensordecedor. Una de las enormes placas de cristal negro se desprendió, girando sobre sí misma como una guillotina celestial. Kaelen se lanzó al suelo, cubriéndose la cabeza. El impacto no produjo una explosión, sino un silencio absoluto que succionó el sonido de la llanura durante cinco segundos exactos.
Kaelen ajustó la válvula de su respirador mientras caminaba por la duna de sílice. Cada paso sonaba como cristales rotos bajo sus botas de cuero reforzado. Sabía que no debía mirar hacia arriba por demasiado tiempo; el "esquirlado" tenía una forma hipnótica de fracturar la cordura de los hombres, proyectando visiones de futuros que nunca sucederían o pasados que dolían demasiado recordar. Bajo El Esquirlado Cielo De Esc Helena Pinen ...
—Mantén los ojos en el rastro, muchacho —gruñó la voz de Elara a través del comunicador—. Si una de esas esquirlas cae mientras estás distraído, no quedará ni el polvo de tus huesos para enterrar. De pronto, el cielo emitió un crujido ensordecedor
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