Vivir un "debut y despedida" es aceptar la fragilidad de nuestras ambiciones. Nos recuerda que no todo lo que empieza tiene la obligación de perdurar para ser valioso. A veces, la perfección de un momento radica precisamente en que no tuvo tiempo de corromperse por la rutina, quedando congelado para siempre en la memoria como una estrella fugaz.
En la vida cotidiana, esto se manifiesta de diversas formas: Debut y Despedida
Encuentros de una noche que contienen toda la intensidad de una vida, pero mueren al amanecer. Vivir un "debut y despedida" es aceptar la
Ideas que se presentan con entusiasmo pero se archivan tras el primer intento, convirtiéndose en un "contrato que se guarda", como dice la letra. como dice la letra.