Enfocada en una región específica (como la )
Mientras el mundo se preparaba para celebrar el solsticio y el nacimiento de la luz, Berchta se dedicaba a hilar lana. Sus dedos eran rápidos y su corazón era amable, aunque los aldeanos le temían por vivir tan lejos, en los picos donde el aire corta como un cuchillo. Decían que hablaba con el viento y que conocía los secretos de las estrellas.
Hace mucho tiempo, en las montañas más frías del norte, donde la nieve nunca deja de caer, vivía una mujer llamada Berchta. No siempre fue una leyenda; alguna vez fue una simple anciana que amaba el silencio del invierno y el aroma del pino fresco.