La primera regla en la lista de Callie es la más audaz: . A menudo esperamos a que la otra persona tome la iniciativa por miedo al rechazo. Romper esta regla significa ser dueña de tus propios deseos. No se trata solo de un beso físico, sino de tener la valentía de expresar lo que sientes con intensidad. 2. Fumar puros y beber whisky
Esta solicitud parece referirse al popular libro de romance histórico ( Nine Rules to Break When Romancing a Rake ) de Sarah MacLean. En esta historia, la protagonista Lady Calpurnia Hartwell decide que, tras años de ser una "solterona" invisible, es momento de vivir aventuras y romper las rígidas normas sociales de la Regencia londinense para captar la atención del infame Gabriel St. John. Nueve reglas que romper para conquistar a un gr...
Aquí tienes una propuesta de entrada de blog extensa que analiza estas reglas y cómo aplicarlas (con un toque moderno) para conquistar a ese "gran hombre" o "granuja" que te interesa. La primera regla en la lista de Callie es la más audaz:
En la época de la Regencia, estas eran actividades exclusivas de hombres. Hoy en día, esto simboliza . No tengas miedo de disfrutar de pasatiempos considerados "masculinos" o de pedir esa bebida fuerte que realmente te gusta en lugar de un cóctel dulce solo por "encajar". La autenticidad es magnética. 3. Montar a horcajadas No se trata solo de un beso físico,
Si estás lista para dejar de ser una espectadora y convertirte en la heroína de tu propia historia, aquí están las nueve reglas que debes atreverte a romper. 1. Besar apasionadamente (y sin pedir permiso)
Las damas debían montar de lado por modestia. Romper esta regla es un acto de . En el mundo moderno, esto se traduce en dejar de lado las apariencias incómodas para priorizar tu libertad de movimiento y tu capacidad de liderar tu propio camino. 4. Practicar esgrima
¿Alguna vez has sentido que seguir todas las reglas de "buena conducta" solo te ha servido para quedarte sentada en un rincón viendo cómo otros viven aventuras? Lady Calpurnia Hartwell, la inolvidable protagonista de Sarah MacLean, llegó a esa misma conclusión después de una década de ser la "perfecta dama" sin ningún resultado emocionante.